8.12.07

Habíamos planificado varios del grupo, una salida para el fin de semana del 7,8 y 9 de Diciembre, pero en vista de que llegaba el día y no estábamos más que tres, decidimos anular la reserva de la casa que teníamos hecha, pues para ir teníamos que pagar la ocupación de seis personas.
Llegado el día 6 la "Asociación Cielos del Guadaíra" tenía convocada una salida para esa noche que Alejandro, amablemente, me había comunicado y me decidí ir con ellos, ya que la cercanía me convence más que unos cielos negros, que hay que ir a buscar bastante más lejos -el sueño que a la vuelta puede dar, es algo que me preocupa-. La noche fue buena, los cielos bastante negros, no hizo nada de frío y sobre las 12:30 las nubes y la humedad, empezaban a enturbiar la observación. Recogimos y Pacoco, por delante de mi, me encaminó hacia el cruce Alcalá-Sevilla , siguiendo luego yo hasta ésta y a las 1:30 estaba ya en casa. En resumen: la observación en sí, todo el hexágono del invierno en el cénit y el horizonte algo brumoso; en cuanto al camino, se pasa por toda la zona industrial Sevilla-Alcalá de Guadaíra, bien iluminada y a partir de esta población, en la carretera a Morón, es donde se empieza a oscurecer totalmente.
El día 8, Astronomía Sevilla anunciaba otra salida algo más lejos y también me decidí a acompañar a Isabel que propuso ir a Real de la Jara. Salimos sobre las 19, los demás iban por delante: Salvador, José Ignacio, Andrés, Nicolás y María. Cuando llegamos ya estaban todos instalados, así que un tapicheo rápido, montaje y observación: el Holmes primero, que aún se ve enorme aunque un poco más difuso. Después visita obligada a las Pléyades e Híades, y repasar, aunque aún no estaba completo, el Hexágono. La verdad es que el cielo estaba hecho una joya y como tenía a la vista, dirección y comodidad de mis prisma la constelación de Auriga, allí me metí un rato localizando pronto los M38, M36 y M37. Salvador, Isabel y José Ignacio localizaron también allí alguna nebulosa planetaria. De vez en cuando, empezaba a correr un aire gélido que nos dejaba tiesos, pero curiosamente, de pronto se aplacaba y nos daba cuartelillo. Algunos curiosos que pasaban también aminoraban marcha, e incluso alguno paró para curiosear o quizá pensando bajarse a mirar por los telescopios, pero Nicolás se acercó para pedir que bajaran las luces que estábamos trabajando y al poco se fueron. Sobre la 1, empezamos a recoger aunque ya el hexágono estaba en total esplendor; Marte, dorado como el oro y ciertamente daba lástima irse, pero la vuelta, larga, hacía prudente la marcha. La entrada en Sevilla, sobre las 2 con una niebla espesísima, hacía muy difícil ver si la dirección era la buena. Pero sí, la pericia de Isabel, me dejó con ventura a las 2 y algo a las puerta de casa.

1 Comments:

Blogger el·autor said...

Leo que te cundieron ambas noches, y me alegro mucho.

Un beso,
Juan Antonio.

14:34  

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